martes, 28 de febrero de 2017

¿Cómo hemos llegado hasta este punto?

¿Por qué hemos dejado que todo lo malo nos supere? ¿Por qué no hemos luchado? Bueno, ¿por qué no has luchado? 

¿No valía yo tanto la pena como me hacías pensar? ¿Por qué te rindes a la primera de cambio?

¿Por qué no eres capaz de ver que sí estás bien cuando estamos juntos? ¿Por qué te empeñas en dejar que tu mente gane? 

domingo, 19 de febrero de 2017

Ya basta de fingir que todo va bien.

Necesito ayuda. AYUDA. Y tú también la necesitas.

Dejemos de fingir que no nos importa, porque no es cierto.

Dejemos de hacernos daño porque esta situación no nos ayuda en absoluto.

Actuemos, vamos a movernos y busquemos soluciones.

Sino acabaremos muy mal los dos mentalmente, y eso no puede ser.
¿Por qué hacer sufrir a una persona que te importa haciéndole que piense que es algo que no es, solo por sentirse uno mismo mejor?

Pongamos el "mejor" entre comillas, porque le conozco lo suficiente como para saber que él está mal por mucho que quiera aparentar que está genial delante de la gente.

¿No es más fácil hablar las cosas? ¿Intentar buscar una solución entre los dos? ¿Por qué lo hace tan difícil y se intenta convencer de que todo está mejor así cuando claramente no lo está?


No me valores hoy y me extrañarás mañana

Odio que me mientan.

No me gusta que me mientan.

Nunca me ha gustado de hecho y es una cosa que los que tengo a mi alrededor lo saben. Y saben de sobra por qué. 

Para mi no hay nada como la confianza, el poder ser capaz de decir: pues mira, hoy no puedo porque no me apetece o porque tengo que hacer tal cosa.

Por eso confié y creí que de verdad no podía. Que estaba tremendamente ocupado. 

Pero he visto que no. Que es mentira. Casi que no me lo creo. No me quiero creer esta mentira pero la veo, la he visto.

¿Por qué mentir de esta manera cuando está claro que lo que quería era hacerme perder el dinero y lo que me había costado preparar toda la sorpresa, la excursión y todo? No es capaz de valorarlo, de todo lo que tiene en la cabeza. Por favor, despierta. Solo quiero ayudarte.

Cuando era algo para el beneficio de los dos. Tanto él como yo necesitábamos desconectar. Yo lo necesito tremendamente. Y no caen más que dolores y decepciones hacia mi. En casa, en la vida... No sé cómo enfocarlo. 

Así es como se me agradece que sea la única que le abra los ojos: la única capaz de decirle que se apartaba de sus amigos, porque sus amigos no iban a hacer nada. Si volvía bien y sino también. ¿De verdad soy tan mala? Yo quiero pensar que no, pero ya le empiezo a creer. Debe ser verdad.

Aún así, soy yo la mentirosa. Soy yo la mala del cuento. Soy yo el ogro. ¿Por qué?

No tiene ningún sentido. ¿Qué le han metido en la cabeza? ¿Qué es lo que tiene él en la cabeza? ¿Por qué me odia tanto y así de repente?

¿Por qué no puedo ayudarlo? ¿No se da cuenta que no quiero ningún mal para él?

No me deja. Si no me deja, no hay nada que yo pueda hacer. Lo he intentado todo y solo he empeorado las cosas. Porque yo soy la culpable de todo. Soy la culpable de que no sepa arreglar las cosas ni dejarse ayudar por la persona que está ahí para él en lo bueno y en lo malo.

Después de todos los momentos, de todo lo que nos hemos demostrado... todo esto es una pesadilla. Una pesadilla que se alimenta día tras día y deberíamos ponerle fin ya, hablar y solucionarlo poco a poco. No tiene ningún sentido.
Enseñarle y dejar entrar a alguien todo tu mundo, lo que te ha costado montarlo, lo que has sufrido, lo que has vivido... ¿para qué?

No sé para qué sirve. Pensaba que servía pero... ¿de qué sirve cuando aún así no mueven ni un dedo por ayudarte? ¿Por hacer algo que tú sí harías porque te importan?

sábado, 18 de febrero de 2017

Cuando me da miedo dormirme por los sueños y el poco rato que duermo desde hace días, sé que algo no está bien conmigo. Pero es que en 6 días he dormido menos de 12 horas...