"No apagues una estrella para poder hacer brillar la tuya propia"
miércoles, 15 de febrero de 2017
miércoles, 1 de febrero de 2017
Es muy difícil poner palabras a todos los sentimientos contradictorios que tengo desde hace unos meses. Lo mal que me siento y lo mal que me sigo sintiendo a pesar de que hago todo lo que está en mi mano para que todo mejore. Pero no vale de nada si soy la única que pone de su parte.
No valen de nada mis esfuerzos y mis palabras, si después las palabras y lo que dicen los demás tienen más validez que todo lo que hemos vivido hasta ahora.
Pensamientos varios
¿Qué haces cuando sientes que la cagas por cada pequeña cosa que haces o dices? ¿Cuando todo lo que pretendes es dar una felicidad que tú también querrías en el caso de estar en la misma situación? ¿Cómo a pesar de todo lo que haces, ves que quizá no llega a ningún sitio aunque sabes que es algo que funcionaría seguro?
Así es como me siento. En todos los aspectos de mi vida ahora mismo: yo misma, en casa, en familia, en tema amistades, sentimental... No encuentro la manera de hacer las cosas correctamente por mucho empeño que le pongo. Quiero avanzar, que todo esté bien, quiero estar bien conmigo misma también y siento que esta es la manera: hacer que todos los de mi alrededor estén contentos. Ayudar, como me gustaría que me ayudasen a mi.
Quizá es eso. Quizá soy yo la que necesita ayuda y nadie lo ve, ni podrá verlo. Porque no indagan lo suficiente y, quizá estén demasiado ocupados, no los culpo. Yo también tengo una vida. Sé que son muchas cosas... quizá es porque ahora mismo estoy demasiado desconectada desde hace unos meses... Pero sé lo duro que es.
Llevo una temporada bastante dura. Me encantaría poder desconectar, aunque fuera tan solo un fin de semana. Tengo tantas cosas en la cabeza que no puedo pensar con claridad.
Incluso ahora mismo, escribiendo, se puede ver lo caótica que está mi mente ahora mismo. Releyéndolo yo misma, me doy cuenta de que algo no está bien. Mis neuronas necesitan una desconexión necesaria, un respiro.
Trabajo duro para tener ese respiro e intento hacer feliz a todos los que me rodean... pero, ¿qué hago cuando veo que no funciona? ¿Qué hago cuando por mucho que lo intente, no puedo hacer felices a aquellos que me importan?
martes, 31 de enero de 2017
¿La clave de mi futura felicidad?
Dar apoyo, confiar y esperar.
¿La clave de mi futura felicidad? Ya lo veremos.
¿La clave de mi futura felicidad? Ya lo veremos.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Sobre no lanzar todo al vacío
Hay momentos en la vida en los que todos necesitamos estar solos. Y pensar, y llorar, y pensar sobre qué es lo mejor que podemos hacer en esos momentos. Pero también esos momentos, nos pueden jugar malas pasadas.
Hay decisiones que no se pueden tomar cuando estás estresado/a, cuando tienes muchos problemas encima o cuando ha habido un pequeño vaivén en tu relación. Todos somos personas, todos nos equivocamos.
Y lo que menos puedes hacer, es dejarte llevar por una sensación de malestar puntual dentro de una relación muy sana y buena, ya que, ambos como personas, podéis haber tenido algún fallo.
Las cosas se tienen que hablar, no guardárselas para uno mismo.
Eso es lo peor que se puede hacer y el primer paso de romper la confianza con alguien. Si ves que tu pareja está mal, que tu pareja necesita ayuda, que tu pareja NO ha sido así nunca, no pienses que es por ti. Pregunta, ayuda, supera junto a ella. No la abandones porque crees que está así por ti. No todo gira a tu alrededor. Deberías saberlo.
Si de verdad quieres a esa persona, después del tiempo que necesites, te darás cuenta que quieres estar ahí. Que quieres continuar. Aunque ahora lo veas todo gris... todo se puede volver más claro.
Con confianza, con ganas y, sobre todo, con mucha paciencia. No tires las cosas, todo lo conseguido juntos, todo lo logrado con esfuerzo y muchas ganas. Se puede recuperar, solo necesitamos tiempo. Tiempo para ver, para descubrir, para darnos cuenta que realmente somos muy buenos juntos y que todo esto es una prueba que nos está poniendo la vida. Superémosla.
Demostremos que podemos con esto y mucho más, porque lo podemos lograr. Podemos ir más allá, podemos ser más, más de lo que hemos sido. Y cuando superemos esto, veremos que ha sido algo esencial para crearnos como futuras personas. Habremos cambiado y madurado en muchos aspectos en estas pocas semanas. Confía, confía en ti, en mi y en nosotros.
Quizá ahora no lo veas claro, pero confía en que podemos hacerlo. Nos lo demostraremos, ya verás.
Todo no se acaba tan rápido
Dos semanas. ¿Son dos semanas suficientes para decidir que no te importa alguien? ¿Una persona con la que llevas compartiendo casi año y medio de felicidad? No, y menos sobre todo después de este mes y pico tan malo, con todas las situaciones vividas frenéticamente.
No. Y mucho menos cuando ambos os conocéis y sabéis cómo sois. Cómo sois como personas y como pareja.
Es imposible que no te importe una persona o dejes de querer a una persona en solo dos semanas. Hay muchos más factores por el medio: la vida.
La vida es muy dura a veces. Nos hace sufrir estrés, malos momentos, sentir que no somos nada... pero es en esos momentos cuando más necesitamos el apoyo de los que más nos quieren, no echarlos de nuestro lado.
No es coherente. Ni justo, ni de pensar si quiera en uno mismo.
Si estás mal y realmente valoras a la persona que tienes a tu lado, serás capaz de pedirle ayuda.
Si ves que la otra persona está mal y ella siempre, SIEMPRE, te ha ayudado, ayúdala. No huyas a la primera de cambio. El amor, la vida, las situaciones, no siempre son fáciles. Pero no por ello imposibles. Debes luchar por lo que quieres, por lo que anhelas, por lo que has tenido.
Debes luchar por lo que has tenido durante este tiempo porque, puede ser, que ahora no lo veas porque tienes un agobio y un estrés muy grande encima, pero sí que quieres y aprecias a esa persona. Y le estás haciendo mucho daño, cuando ella siempre ha estado a tu lado y te ha apoyado.
Apoyaos ahora mutuamente. Podéis con esto y mucho más. Confía. Sobre todo, confía. En ti, en ella, en vosotros.
lunes, 16 de marzo de 2015
I won't give up
No merecías nada de aquello. Los pensamientos, las palabras, las miradas, a mi persona... nada. ¿Cómo puede merecer algo así una persona cuando no da lo mismo por otra? ¿Cuando solamente está ahí por pura razón de estar, por interés o por aburrimiento? O por diversión... Ninguna persona del mundo merece ser objeto de otra por cualquier razón. No hay razones que valgan frente al mal trato hacia otro ser. Mediante mentiras y engaños sutiles, es lo peor que se le puede hacer a alguien que está dándote toda su confianza. ¿En qué nos estamos convirtiendo?
Poco a poco, estamos (des)evolucionando. ¿Cuándo ha pasado a no importarnos cómo hacemos sentir a los demás? Sí que es cierto que tenemos que mirar por nuestro bien pero, ¿serías capaz de hacer daño a alguien solo por cumplir algún objetivo? ¿Y lo engañarías? Sé que hay personas que sí. Me he cruzado con demasiadas.
De todas formas, sé que no soy nadie para decir qué merece cada persona. Nadie lo es. Pero sentirse traicionado, es una de las peores sensaciones que puedes acarrear dentro. Y no es solo la traición junto con la mentira en sí. Es la sensación de que se han estado burlando de tu persona, que se han aprovechado de la bondad con la que tratas a la gente, porque, seamos sinceros, yo soy de las que prefiere intentar ver todo lo bueno de las personas a primera mano. Nadie es perfecto, todos cometemos errores pero no sé si sería capaz de tratar así a otro ser humano si de buenas a primeras no me han hecho nada. Y menos cuando es alguien al que supuestamente quieres.
Eso me lleva a pensar, ¿cuánto tiempo puede durar una mentira de ese tipo? Probablemente, si no fuese como soy, muchísimo más tiempo. En parte me alegro ya que, la experiencia me dice que cuanto más tiempo pasas con una persona, más aprecio le coges y, por lo tanto, más daño te hace dejarla ir.
Mi conclusión, en este caso, es que por mucho que a veces aún me moleste recordar ciertas cosas, no puedo dejar que mi pasado influya en mi presente. Y mucho menos en mi futuro. Recordar en cierta parte es bueno porque me mantiene despierta. Por mucho que quiera confiar en las personas, con cada golpe, lo estoy perdiendo y eso es algo de lo que me doy cuenta. Quiero ver el lado bueno de todos pero no puedo evitar pensar: ¿y si...? Sí, nadie tiene por qué mentirnos. Pero, ¿quién sabe lo que descubriremos mañana? Esa es la parte que más en tensión me pone. Encontrar algo, alguien que te hace sentir bien y que tienes ganas de conocer. Pero, después del último golpe, no poder acabar de fiarme por mucho que me parezca algo inocente que no puede hacerme daño. Pero, ¿sabéis qué? Aprenderé a luchar contra ese miedo porque, ¿quién sabe lo que podría llegar a perderme si no lo afronto? Así que... hola miedo, encantada de enfrentarte de nuevo. ¿Sabes qué? No podrás conmigo.
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